juan-torrubiano-23-m

Productividad y gestión de personas

Un nuevo articulo en la revista Equipos & Talento

Un tema central hoy en día para todas las empresas está relacionado con la mejora drástica de la productividad. Nos podríamos preguntar ¿Cuáles son sus estrategias? Pero, sobre todo, ¿qué estrategias de desarrollo de personas se están implantando? Puesto que es evidente que el viejo concepto de la productividad en relación con la contribución individual que cada empleado podría traer en el negocio es muy anticuado, ninguna empresa puede hoy (de hecho) darse el lujo de mirar sólo a la productividad sin vincularlo estrechamente al concepto de desarrollo de la gestión autónoma en las personas o equipos. 

http://www.equiposytalento.com/tribunas/juan-torrubiano/productividad-y-gestion-de-personas

juan-torrubiano-54-2-g

Transformar la Organización

La aplicación sistemática de enfoques de producción ágil permite la obtención de resultados importantes y medibles. Este proceso de trabajo es el único que permite el cambio de comportamientos, actitudes, y, finalmente, valores a todos los niveles de la organización. A diferencia de los enfoques clásicos de mejora en los que el punto de partida es la formación de la cultura, el cambio Lean se hace permanente porque los resultados son el único elemento válido para promocionar un verdadero cambio cultural.

Solo así podremos afirmar que el cambio medible lleva al cambio cultural.

Evolución de la metodología lean

 

La metodología Lean ha evolucionado, dentro del marco PDCA[1] de mejora continua, desde el modelo TPS[2] de Toyota para dar respuesta a la industria de servicios y a otros tipos de organizaciones cuyo producto es intangible (servicio puro) o mixto (hoteles, ocio, sanidad, TIC), pero en las que los procesos y el enfoque al cliente es inherente en todas ellas.

Lean se basa en tres pilares:

  1. Gestión centrada en el mercado con prioridad en el servicio
  2. La organización: el conjunto de las personas y los recursos
  3. Herramientas para asegurar la eficiencia del trabajo de la organización

[1] PDCA: Planificar (Plan), Hacer (Do), Comprobar (Chek), Actúar (Act). Ciclo de Deming.

[2] TPS = Toyota Production System (トヨタ生産方 ) Sistema de Producción Toyota

 

3 razones para aplicar Lean en Sanidad

¿PERO REALMENTE SE PUEDE CONSTRUIR UNA ORGANIZACIÓN LEAN EN EL ENTORNO SANITARIO?

TRABAJEMOS MEJOR, NO TRABAJEMOS MAS

¿QJuan Torrubiano 17 hué quiere decir Lean Healthcare? Lean, literalmente, quiere decir “magro”, “sin grasa”. En nuestra actividad cotidiana podemos asimilar la grasa a los despilfarros en cualquier aspecto de la misma. Dado que la grasa es todo lo que entorpece nuestra actividad cotidiana, lo que dificulta que seamos ágiles y flexibles, es fácil darse cuenta de los beneficios que puede reportar eliminar todo lo que nos sobra. Si aplicamos el término Lean a la actividad asistencial (Healthcare en inglés), disponer de un sistema asistencial sin grasa, sin despilfarro, nos permite dar respuesta de manera ágil a las demandas del entorno trabajando mejor, no más.

 

 Y ¿POR QUÉ DEBEMOS CAMBIAR?

¿Por qué debemos cambiar? Las razones para emplear las técnicas, herramientas y metodologías asociadas al Sistema de Producción de Toyota en nuestro entorno sanitario responden a tres causas:

a) Los pacientes se merecen lo mejor. Hoy en día la mayor parte de los servicios asistenciales están plagados de ineficiencias pagadas por los pacientes, sus aseguradoras o el sistema sanitario. Ofrecer un servicio eficiente, que fluya sin interrupciones, libre de defectos y que no genere irritaciones genera satisfacción de manera directa y es la mejor manera de mejorar la calidad asistencial. Adicionalmente, los retrasos en la atención sanitaria generan peores niveles de atención.

Una estancia hospitalaria innecesariamente larga o un tiempo extra en espera de una prueba diagnóstica tienen correlación directa con la posibilidad de coger una infección o sufrir cualquier otro tipo de error.

b) Los profesionales sanitarios se merecen lo mejor. Hay una correlación directa entre la satisfacción de los empleados con su productividad. Los profesionales sanitarios que trabajan en entornos no optimizados (con altos porcentajes de actividades si valor añadido) se frustran, se estresan y se enfadan cuando son conscientes de que el sistema no funciona y –sobre todo- que no se hace nada por arreglarlo. Los profesionales satisfechos seguramente generan niveles de satisfacción de pacientes más elevados que los insatisfechos.

c) El sistema sanitario se merece lo mejor. El coste de la sanidad pública supone un peso cada vez mayor del PIB y se está empezando a cuestionar su sostenibilidad a medio plazo. No podemos seguir así y la única manera de proveer mejores servicios a mejores costes es mejorando la eficiencia interna de nuestros procesos de prestación de servicio.

Los cinco principios lean

 Los cinco principios esenciales que resumen el enfoque “Lean” fueron definidos por sus creadores Womack y Jones:

El punto de partida básico para el pensamiento “Lean” es el Valor. El valor únicamente se define desde la perspectiva del paciente. Cualquier cosa que ayude a tratar el paciente añadirá valor. Todos lo demás es desperdicio; transportar informes de un lugar a otro, esperar para la realización de una prueba, duplicar datos, etc.

Una vez identificado el valor, deben eliminarse todas aquellas actividades que no aportan valor a un proceso, es decir los despilfarros (o muda en japonés). El análisis del flujo de valor muestra la existencia de tres tipos de acciones a lo largo del mismo: se descubren muchos pasos cuya creación de valor es inequívoco, se descubren muchos otros pasos que no crean valor alguno, pero son inevitables de acuerdo con la tecnología actual y los recursos disponibles (muda tipo I) y surgen pasos adicionales que no crean valor alguno y pueden evitarse de modo inmediato (muda tipo II). Un análisis detallado del flujo de valor de nuestros procesos en las organizaciones sanitarias nos permitirá identificar que existen muchos mudas de tipo II, es decir, aquellas acciones que no aportan valor para el paciente y que pueden eliminarse de forma inmediata.

Según Womack y Jones una vez se ha especificado de forma precisa el concepto de valor desde el punto de vista del paciente, se ha graficado el flujo de valor y se han eliminado las etapas que no aportan valor, el próximo paso consiste en hacer que fluyan las etapas creadoras de valor que quedan.

 

Para crear valor necesitamos proporcionar servicios ajustados a la demanda. Ni más ni menos, ajustarse a la demanda implica no atenderla conforme a otros parámetros artificiales como la productividad, uso de activos u objetivos de coste unitario. Proporcionar servicios conforme a la demanda significa que todo el trabajo, los materiales y la información deberían ser arrastrados hacia la tarea cómo y cuándo fuera necesario, ni antes ni después, cualquier tiempo empleado en esperas o colas es otra forma de desperdicio; los recursos se agotan en vano.

A medida que las organizaciones empiezan a especificar el valor de modo preciso, a identificar la totalidad del flujo de valor, a hacer que las etapas creadoras de valor para los productos específicos fluyan constantemente, y dejan que sean los pacientes quienes atraigan hacia sí (pull) valor desde la organización, algo muy extraño empieza a suceder.

Las personas involucradas caen en la cuenta de que no hay límite en el proceso de reducción de esfuerzo, tiempo, espacio, coste y fallos, mientras ofrecen un producto/servicio que está cada vez más cerca de lo que el paciente verdaderamente desea. Repentinamente, la perfección, el quinto y último principio del pensamiento lean, no parece una idea disparatada.

 

¿Por qué debería ser así? Porque los cuatro principios iniciales interactúan entre sí formando un círculo virtuoso. Al hacer que el valor fluya más rápidamente, siempre se deja al descubierto muda que estaba oculto. Y cuanto más “pull” se haga, más se pondrán de manifiesto los obstáculos al flujo, que de esta forma podrán ser eliminados.

Desde otro punto de vista, mediante la creación de procesos claros, fácilmente visibles y estandarizados, podemos crear los cimientos de la mejora continua, donde cada nueva mejora en el proceso se convierta en la base para la siguiente.

Algunos conceptos clave del pensamiento Lean, como la orientación al cliente, la mejora continua, participación del personal y gestión por procesos, son habituales en metodologías pero no se utilizan de forma consistente.

“Lean” no pretende en absoluto sustituir a ninguno de estos dos modelos, sino todo lo contrario, integrarse dentro de estos sistemas aportando técnicas y herramientas (kanban, kaizen, jidoka, poka-yoke, 5S, shojinka, hoshi kanri, spaghetti chart…) de fácil comprensión e implantación que contribuyan a la mejora continua de la eficiencia de los procesos y a la eliminación de la única palabra japonesa que realmente debemos conocer, MUDA o “despilfarro”, entendiendo como tal aquella actividad humana que absorbe recursos pero no aporta valor.

 

juan-torrubiano-21-g

Mejora de la eficiencia

 

Cómo mejorar la eficiencia en máquinas

En los dos últimos capítulos de la serie, nos hemos centrado en cómo organizar las actividades de líneas de producción en las que el trabajo humano supone una parte fundamental. Sin embargo, cada día más, la automatización hace que las máquinas supongan un porcentaje mayor del trabajo siendo las que realmente gobiernan la producción. La producción pieza a pieza genera como ya se vio resultados espectaculares en la mejora de productividad, calidad y plazos, pero, ¿Cómo actuar en el caso de que los elementos que realmente gobiernen el proceso sean las máquinas?

 

La herencia del pasado


La mayor parte de los autores de libros de Lean Manufacturing, inciden en el hecho de que nuestras máquinas no fueron concebidas para la producción pieza a pieza, sino para la producción en masa, con grandes lotes y se supone que maximizando las economías de escala. La realidad es que estas máquinas en general:

• Son complejas ya que fueron diseñadas para procesar una gran variedad de tareas en una gran variedad de productos.
• No tuvieron en cuenta en su diseño la importancia del tiempo de cambio de producto.
• Son inestables y en muchos casos están mal mantenidas por lo que funcionan a velocidades inferiores que las de diseño.
• Generan un porcentaje significativo de productos defectuosos.
• Etc.

Los mismos autores nos proponen que nos deshagamos de esta maquinaria compleja y las sustituyamos por máquinas sencillas organizadas en células en “U” con una participación de las personas que pasan de ser meros observadores de la maquinaria (si todo marcha bien) sin añadir ningún valor al producto, a ser inspectores de cada producto después de cada paso del proceso. Los resultados, son sin duda similares a los de la producción pieza a pieza que ya se vieron en el último artículo.
En el mundo real, hay varios factores que hacen que esto no sea posible:
• En muchos casos, el número de productos que se debe fabricar es tan elevado que sería imposible de hacerlo sin grandes maquinas. Piensen en los trenes de embotellado, o las rotativas de los periódicos o en general cualquier cadena de fabricación de producto alimentario.
• En otros casos el número de productos no es tan elevado pero el proceso exige una precisión o un entorno que hace imposible que se pueda realizar sin utilizar maquinarias complejas, por ejemplo en procesos de montajes de componentes electrónicos, o llenado estéril de productos farmacéuticos.
• Por encima de estos, y muchos otros, la realidad es que ya tenemos la maquinaria instalada, esta maquinaria supuso una importante inversión, redujo el número de personas en la línea y en la práctica estamos condenados a utilizarla.

¿Debemos resignarnos a vivir con este problema? ¿Hay algo que el enfoque Lean pueda hacer para resolverlo?

 

La clave una vez más está en volver al inicio, mirar las máquinas con los ojos de identificar el MUDA. De los siete tipos de MUDA, ya mencionados en numerosas ocasiones en esta serie de capítulos, hay tres que son especialmente significativos para el caso de líneas de producción con gran automatización

 

pexels-andrey-grushnikov-707676

Reducción del tiempo de cambio SMED

 

Uno de los primeros lugares para aplicar una mejora orientada a la consecución de Lean Manufacturing es sin duda la reducción del tiempo de cambio de útiles ya que:

• Se trata de proyectos sencillos y en una zona aislada.
• Los resultados son muy visibles, tanto en la reducción del tiempo de cambio, como en la reducción de inventario que puede asociarse a éste.
• La metodología es clara y estructurada.

Es decir, se trata de unos proyectos con resultados fácilmente alcanzables y que afectan directamente a una parte importante los los siete desperdicios, ya que:

 

SOBREPRODUCIÓN: Una de las primeras razones para la sobreproducción es el tamaño del lote. Los tiempos de cambio largos hacen que sea necesario espaciarlos para que los costes de producción sean “razonables”. Los proyectos de mejora del tiempo de cambio atacan directamente la raíz de este problema permitiendo fabricar de forma económica lotes pequeños y por tanto reduciendo la sobreproducción.

 

TIEMPO: En general, los tiempos de cambio de útil largos son debidos a ineficiencias que hacen que se pierda el tiempo buscando útiles o realizando tareas que podrían hacerse con la máquina en marcha.

MOVIMIENTOS: Uno de los ejercicios más saludables de realizar para un cambio de útil es el Diagrama de “Spaghetti”. Para realizarlo se dibuja sobre un plano el recorrido de la persona que realiza el cambio. EL resultado es casi siempre una maraña de líneas con forma de “Spaghetti”. Los proyectos de reducción del tiempo de cambio atacan directamente este problema.

CALIDAD: El resultado de un cambio de útil mal realizado es casi siempre el mismo, la fabricación de productos de mala calidad durante la fase de ajustes. Una buena estandarización del cambio mejora también este aspecto.

 

 

La reducción del tiempo de cambio: SMED (Single Minute Exchange of Die)

  
Los orígenes de esta metodología se remontan a los primeros años del sistema de fabricación Lean, cuando la reducción del tamaño de lote era una obsesión para algunas empresas de automoción. El enfoque SMED busca reducir el tiempo de cambio de línea hasta un máximo de 9 minutos. Sin entrar en los detalles profundos de esta herramienta, se podría resumir en:

Objetivos
El objetivo final de la técnica SMED es el de permitir al sistema productivo producir sólo lo que realmente solicita el mercado.

Principios
Los principios fundamentales en la base técnica SMED son dos:
Reconocer que el tiempo de set-up no es un dato inmutable sino una variable que es posible mejorar como cualquier otra transformación empresarial.

 

-Esto es fundamental y para nada banal; de hecho, es suficiente recordar que en el planteamiento tradicional del lote económico el tiempo de set-up se trata como un dato constante mientras que la técnica SMED prevé que se pueda reducir drásticamente
-Darse cuenta de que el set-up de cualquier instalación está constituido por dos fases:

    • un set-up interno (IED; Inside Exchange of Dies), compuesto por todos los elementos del proceso de cambio que se deben desarrollar cuando la máquina está parada
    • un set-up externo (OED; Outside Exchange of Dies), compuesto por todos los elementos del proceso de cambio que se pueden desarrollar cuando la máquina está en producción
Interviniendo separadamente sobre ambas fases es posible minimizar el tiempo de parada de la máquina con e lfin de llegar a los resultados deseados.

Instrumentos y metodologías
La realización de un proyecto SMED se articula en cuatro fases:
1. análisis de la situación inicial
2. separación clara entre set-up interno y set-up externo
3. conversión, cuanto más sea posible, del set-up interno en set-up externo
4. mejora de los procedimientos de set-up interno y externo

1. Análisis de la situación inicial (Fase I)
Generalmente no se hace ninguna distinción entre set-up internos y externos: son todos tratados como si fueran internos, es decir, operaciones que se realizan con la máquina parada.
Por ejemplo, si bien el material y las herramientas necesarias para la nueva fabricación pueden llevarse cerca de la máquina mientras está en marcha, generalmente estas operaciones no se hacen hasta que la fabricación en curso no ha terminado y la máquina no está parada. Así, la máquina permanece inactiva durante todo el tiempo necesario para terminar estas operaciones. Para poder analizar las diversas fases es muy recomendable filmar el proceso de cambio. El resultado de esta fase debe ser una tabla con todas las operaciones a realizar durante el cambio incluyendo sus tiempos, y su clasificación en internos o externos.

2. Separación clara entre set-up interno y set-up externo (Fase 2)
En esta fase no es necesario pensar en cambios radicales de la
máquina o del método, sino sólo poner en evidencia las operaciones que podrían ser realizadas, con pequeños recursos, con la máquina funcionando y redefinir el proceso para que esto ocurra así. A la vez, se pueden tomar pequeñas acciones para asegurar que esto ocurre así.

3. Conversión del set-up interno en set-up externo (Fase 3)
El objetivo principal es el de reducir el tiempo de set-up interno, transformándolo, en la medida de lo posible, en set-up externo. Esto tiene generalmente como resultado, una notable reducción del tiempo de set-up interno, frecuentemente del orden del 50%. El criterio es el de modificar la máquina, las herramientas y las herramientas para ejecutar el mayor número posible de operaciones con la máquina en marcha.

4. Mejora de los procedimientos de set-up interno y externo
La reducción de los tiempos de set-up se centra en la simplificación y en la estandarización de los procedimientos relativos a las maquinarias existentes.

Para las fases internas suelen ser frecuentes:
• adopción de fijaciones manuales, enganches rápidos y recursos análogos (ver figura)
• estandarización de las alturas de los niveles, de los carritos
• eliminación del ajuste, por ejemplo asegurándose de que el acoplamiento básico para todos los objetos no requiera reglajes necesarios de posicionamiento
• ejecución de operaciones en paralelo para aumentar el tiempo de disponibilidad de la máquina

 

 

La semana Gemba Kaizen para la reducción del tiempo de cambio

La realización de un proyecto SMED con el formato Gemba Kaizen no es distinta de cualquier otro proyecto de este tipo, y ya fue descrita en el anterior artículo. Los principios de realización se pueden resumir en:

1. “Más vale deprisa y sin refinar que despacio y elegante”, en definitiva el principio de la acción, lo importante es probar si el sistema funcionará, una vez probado se puede dedicar la energía a “vestirlo de gala”.

2. “Equivócate en la dirección correcta”, el sistema debe buscar la mejora a pesar de que al inicio no conocemos las soluciones concretas, basta con tener una primera visión y desarrollarla durante la semana. Los errores son sólo fuentes de aprendizaje y deben ser considerados como tales.

3. “Busca el 50% hoy y no el 90% mañana” (porque el mañana nunca llega). Es preferible conseguir una mejora menor pero significativa hoy, que dedicar nuestro tiempo a lamentar que no llega el sistema informático, o que no hay dinero para inversiones. Debemos centrarnos en los resultados a corto plazo.

 

 

 

 

 

 

Resultados en una semana – KAIZEN

Lo hemos aplicado en diferentes entornos, pero en los que mas implicación hemos conseguido, en los ámbitos en los que la transformación es mayor, resultados siempre impresionantes…. Estos resultados no se podrían alcanzar sin un cambio radical de la forma de implantar las mejoras.

La filosofía última de este cambio está en una nueva dimensión de la palabra “kaizen”.

Juan Torrubiano 15 sEsta palabra japonesa se ha traducido tradicionalmente en Occidente como un sustantivo. Recalcando los aspectos organizativos de la misma. Incluso en muchas empresas se creó un departamento de “Mejora Continua”. El mensaje era claro: La mejora era algo que ocurría en la empresa, que era responsabilidad de un departamento concreto y que ocurría a lo largo del año. La responsabilidad de la mayor parte de las personas de la organización es la de participar en las mejoras cuando se les requiera.

En Japón sin embargo kaizen tiene otro significado, que era utilizado como un verbo, como una actividad de toda la plantilla en su trabajo diario: “kaizenear”, mejorar. Con este nuevo significado, el operario de producción debe redefinir su trabajo y participar activamente en la mejora. El personal de oficinas debe bajar a la línea de producción y mancharse las manos implantando mejoras en la línea. Este es el verdadero significado de la mejora rápida. Lo que se busca en una semana de mejora rápida es generar la suficiente energía en la organización para que unos y otros se dediquen activamente a generar mejoras, a tomar acciones que físicamente cambien la realidad de la nave de producción que produzcan resultados sostenibles y significativos.

Todo esto con 4 reglas de comportamiento:

1. La Focalización en los objetivos:
Todas las semanas deben comenzar presentando al equipo de trabajo los objetivos de forma clara, cuantitativa y ambiciosa.

Durante la semana se debe medir de forma continua, como mínimo cada día el objetivo con aquellos indicadores que el grupo decida. Al acabar cada jornada de la semana el equipo debe conocer claramente en qué punto se encuentran para alcanzar el objetivo y la presentación final debe centrarse fundamentalmente en los resultados obtenidos y las acciones realizadas para alcanzarlos.

2. El “Gemba” (el lugar donde ocurren las cosas):
Todas las actividades de mejora se deben realizar en la «línea de producción» observando en la realidad los materiales, las personas, la información, las herramientas…

Viendo lo que ocurre, hablando con las personas que desarrollan el trabajo.

La mejora en una sala de reuniones, en un despacho no es admisible. Las salas de reuniones nos filtran la realidad, nos ocultan los hechos a través de una un filtro de palabras y documentos, nos obligan a imaginar lo que realmente ocurre. Por encima de todo esto, además intimidan a los que más activamente deben participar en estas tareas, aquellos que más directamente conocen el problema: Operarios, encargados etc. Ellos no se sienten cómodos trabajando con un equipo de personas encorbatadas y utilizando las palabras y los conceptos. Su participación y también la nuestra, es realmente efectiva cuando bajamos del mundo de las teorías al de las realidades: Al GEMBA.

3. El Rigor:
No se trata tampoco de bajar a la línea y de una manera desordenada comenzar a tomar acciones. Todas las actividades deben ser realizadas y documentadas utilizando formatos estándar de la semana Kaizen:
Spaghetti– Chart para el análisis del flujo de las personas.
Standard Work Combination Sheet para el análisis del flujo de las operaciones.
Idea Kaizen para reflejar las propuestas de mejora.
Kaizen News para reflejar las actividades a realizar al terminar la semana.
Hoja de objetivos para representar el resultado obtenido cada día.

En muchos casos se utilizan herramientas ya conocidas como el diagrama Causa – Efecto o los “5 por qués” o el diagrama CEDAC (Cause and Effect Diagram with Addition of Cards, Diagrama Causa Efecto con adición de tarjetas) pero siempre a pie de línea y en plazos muy breves.

4. La gestión del tiempo:
Una de las reglas fundamentales de la semana es que “Si no se consigue una mejora significativa en tres días, se ha cometido alguna equivocación”. SI después de tres días aplicando con una gran energía un enfoque no se obtienen resultados, es preferible volver atrás y revisar el enfoque. LA GESTIÓN DEL TIEMPO Y POR TANTO DEL EQUIPO DE TRABAJO ES LA HERRAMIENTA MÁS POTENTE QUE SE TIENE DURANTE LA SEMANA.

 

Se deben además seguir tres principios:

JUST DO IT: Más importante que ¿Qué hacer? es ¿Cómo hacerlo? No se trata de plantear ideas utópicas o irrealizables. No se trata de discutir su viabilidad sino de ver los resultados en la línea. Por tanto, prueba­mide, prueba­mide y prueba­mide una vez más. El avance de la semana se ve en el número de pruebas que se realizan desde el primer día.

-ERRARE HUMANUM EST: Durante la semana no hay ideas buenas y malas, lo importante es probar. Si nos hemos equivocado hoy, tenemos menos probabilidades de equivocarnos mañana. No debemos olvidar que se trata de un proceso de aprendizaje, y no se puede aprender sin equivocarse.

-TEMPUS FUGIT: La velocidad de la implantación debe ser radicalmente distinta. Si piensas que una actividad del equipo necesita una hora, rétales a que la hagan en media hora. Si crees que en media que lo hagan en 15 minutos.

 

Como conseguir resultados en una semana

EL METODO COMO MODELO.  Apliquemos el concepto del método como modelo para conseguir resultados rápidos.

 

Juan Torrubiano 04 gComo principio tengamos en mente que la velocidad es una de las claves para identificar el MUDA (despilfarro) y que sólo se puede realizar alguna actividad a gran velocidad si se realiza sin cometer errores, sin MUDA (despilfarro).

En su libro MEGACHANGE, William F. Joyce (https://michiganross.umich.edu/faculty-research/faculty/bill-joyce)  presenta una interesante teoría sobre el cambio, el “Método como Modelo”.

“El principio del método como modelo significa que la metodología aplicada para cambiar es el vehículo fundamental a través del cual se transmite la nueva cultura. Debe ser coherente con el estado futuro buscado, en la forma y en las intenciones.”

Comparto completamente este enfoque. Sólo se puede implantar con éxito un nuevo modelo si el propio camino de implantación se convierte en un ejemplo de los resultados que se buscan con el cambio. La implantación del modelo de producción Lean debe por tanto demostrar la importancia de la velocidad. El cambio se debe producir en plazos realmente cortos de manera que se muestre a la organización la importancia futura de la velocidad.

En la implantación del modelo de producción Lean, el esfuerzo no se centra en imponer el modelo ni en definir uno específico para la empresa, sino en realizar proyectos de implantación en distintas áreas de la planta. Estos proyectos deben estar orientados a transformar la organización alcanzando resultados concretos que “financien” el cambio, pero sobre todo al aprendizaje práctico del nuevo sistema de producción.

Esta forma de implantación permite:

Obtener resultados cuantitativos que bien sea por aumento de la productividad, reducción del coste, reducción de las mermas, mejora de la calidad o del servicio, o todos ellos en conjunto validen, justifiquen y financien el proyecto desde el primer día. Demostrando la aplicabilidad del modelo a la empresa concreta y venciendo la resistencia al cambio de una gran parte de la organización.

El propio desarrollo de los proyectos ayuda a los miembros de la organización a entender la magnitud del cambio y sus implicaciones. Además, como son los propios miembros de la organización los que ejecutan los proyectos se ven más fácilmente como generadores de un beneficio que como causantes de una situación actual.

A través de la ejecución de proyectos se consigue un desarrollo de las personas de la organización que les ayuda a tener una visión más exacta del futuro que se puede conseguir y por tanto a desarrollar una visión claramente innovadora.

• Durante el proceso de trabajo se transfiere la metodología Lean al personal del de modo que al finalizar el trabajo el Know How queda en poder de la organización quien es capaz de desarrollar autónomamente el modelo.

El pilar fundamental de la implantación es por tanto el desarrollo de acciones rápidas de mejora.

El objetivo fundamental de estas mejoras será el de alcanzar un resultado significativo y sostenible en un área de la planta o de un proceso transaccional y sobre uno o varios parámetros del negocio.

 

 

En la metodología Lean es fundamental considerar la velocidad

 VELOCIDAD COMO PRIORIDAD

Juan Torrubiano 11 gSin negar que se trata de dos ventajas fundamentales de la Velocidad, se reducen a ventajas cortoplacistas, basadas únicamente en parámetros de gestión. Se olvidan del elemento fundamental que nos aporta la Velocidad: sólo se es perfecto en algún aspecto de la vida si se puede realizar a gran velocidad.

La gran diferencia entre los números uno de una actividad y el resto de nosotros es la velocidad a la que realizan la actividad. Fernando Alonso, nuestro piloto de fórmula uno, es el más claro ejemplo de esto. Cualquiera de nosotros no llegaría más allá de algunos metros en un fórmula ya que en pocos instantes cometeríamos cientos de errores. Un piloto de formula uno tiene la imposición de no cometer errores ya que un error a las velocidades que circulan supone estar fuera de la carrera.

 La velocidad es la prueba de que no cometemos errores. Cuánto más rápido sea nuestro sistema de producción, nuestro sistema logístico, no sólo será más rentable, o más flexible, sino que será en su conjunto más perfecto. Este es el primer gran cambio del nuevo enfoque de la Lean Manufacturing.

La forma de conseguir la velocidad es la base del sistema de producción Lean: la eliminación sistemática de las pérdidas, del despilfarro, de lo que en japonés se llama MUDA. Sólo obtendremos los resultados comentados al inicio de este artículo si conseguimos a través de las técnicas que muchos conocemos desde hace años (5S, SMED, TPM, etc.) cambiar la esencia misma de nuestras empresas.

La aplicación de estas técnicas en su conjunto, como un sistema nos debe llevar a un cambio de filosofía en la organización:

Centrando el enfoque y la prioridad en la acción.

Pasando de imaginar los problemas y las soluciones a verlos en la línea de producción, en el almacén, en la oficina dónde se realiza el trabajo.

Esto es, a redescubrir los problemas en el “Gemba”, el lugar de trabajo. Uno de los máximos dirigentes de TOYOTA hace más de cincuenta años afirmaba que el indicador para saber si un ingeniero estaba haciendo su trabajo era ¡cuántas veces al día se lavaba las manos! Este enfoque práctico se debe basar en la implantación rápida de las soluciones. Una de las características fundamentales de las empresas líderes es la capacidad de implantar soluciones de manera rápida, en el plazo de una semana.

• Buscando la perfección de manera continua.

No basta con alcanzar algunos resultados. Sólo la perfección es aceptable. Sólo la eliminación completa del MUDA es el objetivo. Conscientes eso sí de que se trata de un trabajo a desarrollar a lo largo de años. Sin prisa pero sin pausa.

• Un nuevo papel para el personal operativo

El personal operativos se convierte en el verdadero generador de las oportunidades de mejora y de su implantación práctica. Donde aplican de manera sistemática el método científico a cada problema que descubren, preguntándose por qué e imaginando soluciones nuevas. Sólo así se puede alcanzar la perfección.