Los últimos avances tecnológicos han cambiado la relación empresas-clientes, empoderándolos con una capacidad de información nunca vista y acceso a empresas y productos en todo el mundo. Esto ha hecho que los clientes sean cada vez más selectivos y exigentes, no solo con los productos o servicios que adquieren, sino con el trato y las experiencias percibidas durante toda la relación.