Lean y las tres revoluciones

 

Este artículo podría tener un título distinto: “Comentarios a una historia increíble”. La historia increíble está muy bien contada el libro “Lean Thinking: banish waste and create wealth in your corporation”, libro del que son autores dos expertos de gran valor: J.P. Womack y D.T. Jones publicado por SIMON & SCHUSTER en 1996.

Aunque en el libro se habla de la caza del desperdicio en el mundo empresarial, en realidad se tiene delante una historia que pocos empresarios y directivos han comprendido y muchos menos creen.

Los autores aportan numerosos ejemplos recogidos a lo largo de cuatro años por todo el mundo, y afirman que en una empresa que pase de un trabajo clásico en lotes, con grandes colas, a un trabajo en flujo continuo, se consiguen los siguientes resultados:

• Aumento de la productividad del 100%

• Reducción del inventario y del tiempo de proceso del 90%

• Reducción de los errores en el cliente y de los problemas de calidad del 50%

• Reducción del tiempo de lanzamiento de productos y servicios del 50%

• Oferta a coste total reducido de una variedad mucho más amplia de productos y servicios

• Inversiones mucho más reducidas

Esto es sólo un primer paso en la caza del desperdicio; los mismos autores afirman que, siguiendo con el mismo enfoque, las empresas pueden duplicar otra vez la productividad mediante la mejora continua en el transcurso de 2 a 3 años y reducir a la mitad otra vez los almacenes, los errores y el tiempo de fabricación.

Si se continúa, la mejora puede llegar al infinito, persiguiendo la perfección.

El sistema de trabajo que permite conseguir estos resultados es el conocido como “Lean Production”, expresión usada por primera vez en el libro “La máquina que cambió el mundo” publicado en 1990, por los autores ya citados con la colaboración de un colega.

 

Aunque el tema del artículo es ampliamente conocido (Lean Organisation, Organización Ágil, etc.), se puede afirmar que «los árboles no nos han dejado ver el bosque». Todo el mundo piensa que entiende el enfoque «Lean» porque sabe lo que es el Just in Time, el flujo de trabajo, etc.; esto no es cierto, ya que la mayor parte de las personas no han entendido nada.

 

 

Para poder comprender bien los conceptos fundamentales de la Organización Ágil es necesario entender la necesidad de acometer tres revoluciones en las organizaciones para conseguir unos resultados espectaculares; estas tres revoluciones son:

La revolución del producto: igual que en el pasado descubrimos que nos habíamos olvidado del cliente, hoy debemos descubrir que nos hemos olvidado del producto; tanta charla sobre departamentos, procesos, sistemas, etc., no consiguen más que hacernos olvidar que el cliente nos paga por productos y servicios concretos, a precios establecidos. No nos paga por procesos o sistemas. Además, dar la prioridad al producto nos permite descubrir el desperdicio («muda» para los japoneses) y eliminarlo.

La revolución de la sincronización: conseguir que la empresa «pulse» con el mercado para poder obtener altísimos niveles de productividad aunque el mercado sea muy variable. El sistema de trabajo debe convertirse en un sistema altamente flexible y fiable; para comprender esto, es útil pensar en el director de orquesta, que dirige a los profesores con su batuta marcando el ritmo de la pieza. En nuestro caso, el ritmo lo marca el mercado con su demanda.

La revolución de los resultados: si no eres capaz de obtener una mejora relevante (entre el 15% y el 30%) en tres días, es que te has equivocado en algo. Esto es una revolución porque, normalmente, las empresas necesitan semanas para hacer diagnósticos y meses para implantar las acciones. Con el nuevo enfoque, el diagnóstico se hace en uno o dos días, y la implantación en tres días; de esta manera, se pueden obtener resultados realmente espectaculares (mejora de la productividad en un 25%) en un plazo de tiempo muy corto.

Las experiencias realizadas en España y en Italia, tanto en empresas industriales como de servicios (hospitales, hoteles, líneas aéreas, etc.) demuestran que el enfoque es totalmente aplicable a cualquier tipo de organización (organizaciones industriales, de servicios, líneas de producción y oficinas, empresas de automoción, bancos, hoteles, etc.). En todos ellos la búsqueda y la eliminación de las pérdidas y del despilfarro, de manera sistemática, produce resultados espectaculares que, sin embargo, la mayor parte de las empresas son incapaces de conseguir.