CÁLCULO DEL TAMAÑO DE LOTE
A la hora de calcular los tamaños de lote que vamos a producir en el pacemaker , debemos tener en cuenta que su comportamiento va a condicionar al resto de procesos y, por tanto, nos interesa manejar secuencias de lotes pequeños que se traduzcan en pequeños inventarios a lo largo del flujo.
El tamaño de los lotes estará condicionado por el número de cambios de producto que se puedan llevar a cabo y se calculará de la siguiente forma:
$1– Partimos de la demanda de un día de producción y el tiempo disponible a lo largo de ese día (habiendo descontado el tiempo medio que se suele perder en paradas programadas e imprevistas).
$1– Consideramos un ritmo de producción igual al ritmo que marca el mercado, lo que llamamos “takt time” (tiempo disponible/demanda)
$1– El tiempo que nos sobre será el que dediquemos a los cambios de producto.
Trabajando el aumento de la disponibilidad en equipos y procesos junto con la reducción de los tiempos de cambio de producto conseguiremos aumentar el número de cambios, es decir, poder trabajar lotes cada vez más pequeños.
GESTIÓN DE LA VARIABILIDAD DE LA DEMANDA.
Una consecuencia de los lotes pequeños es que nos permiten responder en menos tiempo a la variabilidad de la demanda. De hecho, una herramienta que emplea el modelo Lean para regularla es el “Nivelado”, que consiste en obtener la secuencia de productos en agrupaciones con la mínima cantidad posible de cada uno, cuya repetición asegure cumplir con la demanda global de todos ellos.
Otro aspecto que caracteriza al modelo Lean y que nos ayuda a ajustarnos a las fluctuaciones de la demanda es la “Flexibilidad”, la cual está directamente relacionada con la polivalencia, la disposición de los equipos y puestos de trabajo, y con los diferentes ritmos de producción que puede asumir la maquinaria.
Cuando hablamos de polivalencia tendemos a pensar en personal altamente cualificado, es decir, caro y difícil de conseguir. No es así, se trata de huir, en la medida de lo posible, de la especialización y buscar perfiles más generalistas que combinaremos con puestos de trabajo preparados para facilitar la polivalencia. Un puesto de trabajo se considera preparado para la polivalencia cuando tiene un estándar de trabajo que permite rotar al personal sin que apenas se noten diferencias en los resultados y tiempos obtenidos. Esta rotación de personal sobre un mismo puesto es clave para identificar mejoras que nos permitan ir perfeccionando el estándar de trabajo.
Una correcta disposición de los equipos y puestos de trabajo, buscando que estén lo más cercanos posibles entre sí, permite reducir el tiempo entre operaciones e incluso que una misma persona pueda hacerse cargo de diferentes operaciones, siempre y cuando su carga de trabajo se lo permita. Esto es lo que se conoce como “células flexibles”. Es importante equilibrar bien las cargas de forma que se mantenga el flujo (sin esperas) y la producción cumpla con el ritmo impuesto por el mercado.
Figura 7: Ejemplo de célula flexible en “U”
Por último, no debemos olvidarnos de la capacidad de las máquinas, también ellas deben poder adaptarse a los ritmos cambiantes del mercado. Es frecuente encontrarnos con máquinas que trabajan a una velocidad muy por encima del takt time, y sólo consiguen una saturación de las operaciones posteriores, generando un inventario innecesario.
Los principios que tan aparentemente son de aplicación en organizaciones de manufactura también han sido adaptados e implantados en otras organizaciones de servicios y públicas.
He tenido la fortuna de ser uno de los pioneros en la aplicación de esta metodología en Sector Público y en la Sanidad en España, logrando resultados en donde ademas es necesario que las personas no tengan mas presión en su trabajo y donde el rendimiento del proceso está directamente vinculado a la motivación de las personas.